lunes, 11 de septiembre de 2017

El pibe II.

*









Nada me resulta más atractivo
que volverme a equivocar.
El hipismo en clave millenial
se compone de ciertos clichés:
no tener whatsapp es uno,
usar polleras con calzas otro,
manejar una bici vieja,
tomar Mariposa con coca,
verduras orgánicas.

El olor a chivo casi me tumba
pero lo combato
con una cuota
de desesperación premenstrual.
Pienso en otra cosa
para evitar reflexiones
sobre el paso de un linyera al otro,
por ejemplo en que
la exageración es una disciplina
que desarrollo hace tiempo
con verdadero
compromiso y astucia. 

Me acuerdo de ese día,
que en el parque llovía y yo
caminé rápido por Padilla
buscando algún alero
mientras el pibe me seguía.
Yo no quería mojarme
y a él no importaba.

Disculpame si después
de esta vez no te contesto,
es que nunca sé bien
con quién ni a quién quiero,
la costumbre de vivir
con una tormenta en el pecho
impide acomodarme,
voy procesando lo que me pasa
haciendo equilibrio
sobre la soga del bochinche.

Me lavo la panza con mate
unos años después,
escribo la segunda parte
que no será mejor
ni peor que la primera,
me iría corriendo
abajo del huracán
con tal de que me pierda el paso,
por eso me prometo
inútilmente
jamás reincidir atentando
contra mi propia existencia.








No hay comentarios: